NUEVOS DESCUBRIMIENTOS DOCUMENTALES PARA ALUMBRAR SU HISTORIA.

POR D. ANTONIO DE CASTRO Y GARCÍA DE TEJADA, SEÑOR DEL SOLAR DE TEJADA Y HALCONERO MAYOR DEL REINO Y DEL SUBPRIORATO ESPAÑOL DE LA ORDEN DE MALTA.

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Me produce una gran satisfacción ofrecer a los interesados en la historia del señorío del Solar de Tejada, una propuesta, un pequeño avance de los nuevos documentos que he encontrado y que aunque puedan parecer tangenciales, resultan imprescindibles para entender la historia de este singular señorío medieval que adorna la historia de España, la Rioja y los Cameros. Tejada es, como siempre he señalado, un misterio. Entre otras cosas porque la verdadera historia del señorío de los Cameros esta todavía hoy por escribir.
Tejada fue y es un señorío que, aunque de origen medieval, ha podido evolucionar gracias a la singular redacción del privilegio de don Enrique IV, hasta formas perfectamente concordantes con la doctrina que garantiza la plena igualdad entre sexos consagrada por la Constitución vigente. Particular, que lo promueve como la más antigua institución nobiliaria que ha pervivido hasta nuestros días sin incurrir en caducidad alguna. Pudiendo acomodarse e imbricarse cómodamente en el ordenamiento constitucional. Lo que la diferencia del resto de órdenes y corporaciones nobiliarias que, aunque activas, o estuvieron suprimidas y han sido restauradas como asociaciones o, por estatuto, se encuentran periclitadas o son, simplemente, de nueva creación.
Para el caso que nos ocupa, es necesario volcar en este artículo algunas de las afirmaciones vertidas por el investigador riojano D. Ernesto Reinares Martínez en el estudio que sobre el marquesado de Tejada de San Llorente publicó en la revista Berceo, en el año 2001 y posteriormente en el año 2013, en el tomo III, de la obra colectiva: El Camero Viejo (Asociación Amigos de San Román de Cameros) con el título: El Marquesado Camerano de Tejada-San Llorente y los Velandia.
Sucede que algunas de las tesis sugeridas por este autor en aquel artículo han resultado ser poco acertadas. Como se demuestra tras el descubrimiento y estudio de cierta documentación que encontré recientemente en los archivos de Simancas y Valladolid. Tales tesis han sido posteriormente profusamente seguidas y utilizadas por algún aficionado al devenir de los señoríos de Tejada y Valdeosera, distorsionando la historia y arrastrando a los interesados a la aceptación de propuestas históricas equivocadas.
En la obra de referencia, por cierto muy interesante para el conocimiento de las circunstancias del título señalado y de los individuos que lo ostentaron, el autor expresa ciertas dudas sobre la relación de don Iñigo de Velandia Arce y Arellano con el solar de Tejada y asevera: “Señalemos por ahora que su acceso a Tejada se verifica sin derecho por linaje, puesto que estos Velandia no se encuentran inscritos en los registros solariegos.”. Prosigue el señor Reinares acercándose a la historia del señorío de San Llorente, ubicándolo y señalando a sus propietarios y arrendatarios más antiguos hasta llegar a mediados del siglo XIV, en el que manifiesta: “A partir de este año de 1348 se pierde todo rastro de la propiedad laica o canonical en San Llorente…”. Para el caso que estudiamos también menciona en la obra a D. Sancho de Librán, al que tilda el señor Reinares de esbirro y siniestro personaje. Desconociendo que don Sancho de Librán fue protagonista absoluto, así como personaje imprescindible en todos los órdenes -incluso en el biológico- para la creación del título que fundamenta su estudio sobre el marquesado camerano.
Porque a finales del siglo XV don Sancho de Librán, del que se desconocía hasta la fecha su verdadera filiación (este es mi descubrimiento, que cambia además -en muchos aspectos- la historia del solar de Tejada) es el nexo de unión entre los señores de San Llorente, al menos de los señores que lo ostentaron desde mediados o finales del siglo XV, y los Velandia Arellano. Don Sancho de Librán fue por derecho y no por usurpación, como siempre creímos -yo el primero- señor de Tejada. Al tiempo que fue quien transmitió a los Velandia el señorío de San Llorente y el derecho a intitularse señores de Tejada, como así se intituló don Iñigo de Velandia Arellano y Frías, señor de las “billas de Tejada y San Llorente” en la Sierra de los Cameros. Porque don Sancho de Librán no fue un esbirro del conde de Aguilar, sino criado en su casa. Un noble y señor de vasallos rico y poderoso, cuya verdadera filiación lo hace hijo (1) de don Martín Sanz o Sánchez Peón (con ambas grafías aparece don Martín en documentación coetánea), señor de Bobadilla, San Llorente, señor de la casa y torre de Santa María, con señorío en Tejada y Valdeosera e hidalgo, curiosamente, sólo por descender de Tejada.
Doña María, hija de don Sancho de Librán, nieta de don Martín Sánchez Peón, se casó con un hijo ilegítimo del conde de Aguilar, señor de los Cameros, don Juan de Arellano y Arellano al que tilda incestuoso mi tío solariego el señor de Tejada, don Romualdo Sáenz Matienzo (2). Tuvieron tres hijos: don Carlos, doña Juana y doña Isabel de Arellano y Librán (3). Don Carlos murió sin descendencia. Doña Juana que heredó el señorío de San LLorente contrajo matrimonio con don Antonio de Villodas y la hija pequeña, doña Isabel se casó con don Juan Antonio de Velandia (varonía López de Zaballa). A don Antonio de Velandia y Arellano le sucedió su hijo, don Íñigo de Velandia Arellano y Frías, que se intituló señor de las villas de Tejada y San Llorente. Conviene señalar que doña Juana de Arellano fue señora de San Llorente en 1536, no por la casa de Arellano, como muchos creían, sino por ser nieta de don Sancho de Librán, cuyo padre había sido -como quedará probado en el apéndice documental- señor de San Llorente, entre otros señoríos cameranos. Lo que demuestra entre otras cosas, la enorme fragmentación que caracterizó al señorío de los Cameros a finales del siglo XV. Doña Juana, estuvo casada con don Antonio de Villodas, alcalde de Nájera (4). Quien quiera profundizar en la relación familiar entre los Villodas Arellano y los Velandia Arellano. Ambos nietos de don Sancho de Librán, y la singular y -pudiéramos decir extravagante- forma de suceder en el mayorazgo(5) creado por doña María de Librán puede hacerlo, no lo hago ahora para no alargar más este avance, en el expediente custodiado en el archivo de la Real Chancillería (6) que trata de cierta restitución de bienes entre primos. Hijos por una parte de Antonio de Velandia Arellano y de otra de Antonio de Villodas, viudo de doña Juana de Arellano señora de San LLorente.

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Esta es la propuesta de la nueva genealogía, hasta ahora desconocida, que cambia aspectos relevantes del entramado señorial de la casa de Tejada y las divisas de Valdeosera: don Sancho de Librán casó a su hija doña María con don Juan de Arellano, hijo ilegítimo pero criado por el conde de Aguilar. Don Sancho de Librán era realmente hijo de don Martín Sanz o (Sánchez) Peón y María Sanz de Torre. Ignoro por qué tanto él como su hermano don Juan utilizaron el apellido Librán, aunque barajo alguna hipótesis. La hermana de éstos Teresa López – como se puede apreciar, todavía en el siglo XV, la indefinición de linajes y apellidos era muy grande- casada con don Alonso de Vegara, pleiteó con sus hermanos por apropiación indebida de la herencia de su padre, como se desprende del documento mencionado en la cita nº. 4. Don Sancho de Librán, heredó de su progenitor -sorprendentemente en relación a la norma hasta la fecha conocida en Tejada y Valdeosera -una parte importante de derechos sobre estos señoríos como bienes vinculados en mayorazgo. Quizá ejerciera algunos años el señorío intermedio sobre tales términos (circunstancia típica en las behetrías) pues todo apunta a que estos solares o estuvieron constituidos como behetrías o al menos influidos por sus formas arcaicas. La evolución paradigmática de las behetrías fue a lo largo del tiempo convertirse en señoríos singulares. A finales del siglo XV como en el XVI, tanto en Tejada como en Valdeosera (7) hubo varios intentos por parte de los diviseros más poderosos de acumular, por compra a parientes, derechos sobre las divisas, para intentar apropiarse legalmente de la behetría y convertirlas en señorío singulares (algunos señores feudales lo consiguieron forzando el entramiento). Librán lo intentó legalmente en Tejada y don Pedro de Tejada en Valdeosera. Como ya tengo escrito, la excesiva fragmentación de los mismos se lo impidió a ambos. Al principio del siglo XVI, a la muerte de don Sancho de Librán, su hija doña María entre otros bienes, heredó las divisas propiedad de su padre. A su marido, don Juan de Arellano, le interesó particularizarlas. Es decir, privatizarlas amojonándolas del común. Hasta ahora investigadores y aficionados a la historia de los solares habían creído que con el amojonamiento, el término del señorío se había dividido pero esto no fue así, al menos hasta el siglo XIX. Tanto el catastro de Ensenada (8), como la historia del marquesado de Tejada de San Llorente así lo demuestran.
El resto de los señores de Tejada se opusieron a la particularización (9) -así define Carlos Estepa Díaz las privatizaciones de cuota divisera en algunas behetrías (10)- y pleitearon ante la justicia que finalmente autorizó a don Juan de Arellano y a doña María de Librán a separar cuatro de las siete divisas que componían el señorío de Tejada y amojonarlas y disponer de ellas de manera singular y no colectiva pues habían sido heredadas legítimamente. Pero eso sí, y esto es muy importante volver a señalarlo, tales divisas -aun privatizadas legalmente- siguieron indivisas con el término de Tejada. Razón por la cual en realidad siguieron siendo señorío de Tejada aunque siglos después, nominalmente, se convirtieron en Belandia por cuestiones de mayorazgo. Por esta razón y al contrario de lo que afirmó el señor Reinares en su obra citada, los Velandia, sí tenían derecho a considerarse señores de Tejada, aunque no estuvieran recibidos en los libros Becerros del Solar, pues ellos eran propietarios por herencia de cuatro de las siete divisas de las que se componía el señorío (11) por lo que estos Velandia eran tan señores de Tejada como sus parientes lejanos que gozaban colectivamente de las tres divisas que les quedaron tras la particularización. Por ello, cuando en 1682 don Iñigo de Velandia Arellano y Arce presenta un memorial al rey solicitando, como premio a sus dilatados servicios a la corona, un título de Castilla propone, como denominación los lugares de San Llorente o de Tejada como solariegos a su casa. En 1763 don Fernando de Velandia y Araciel sigue intitulándose señor de Tejada y no de Belandia. Lo que demuestra que la denominación de Belandia que se utiliza en determinada época es sólo nominal y que los señores y herederos legítimos del nominado señorío de Belandia se tenían como lo que eran: legítimos señores de Tejada, por ser propietarios de cuatro séptimas partes del mismo.
Los pequeños misterios de la historia escondieron el verdadero origen de este marquesado que no tiene origen en los Velandia, ni en los Arellano, como creímos. Sino en un personaje vilipendiado por la historia local como cruel y despiadado que no fue otro que don Sancho de Librán. Noble y señor de vasallos de costumbres feudales que ha guardado durante seiscientos años su verdadera identidad como hijo de don Martín Sánchez o (Sanz) Peón, señor de Bobadilla, San Llorente y de la casa torre de Santa María. Con señorío en Tejada y Valdeosera, verdadero genearca de los marqueses de Tejada de San Llorente.
El descubrimiento de la verdadera filiación de don Sancho de Librán modifica muchos de los conceptos equivocados que sobre el solar de Tejada han elaborado algunos. Pero esta reflexión será materia para otro artículo. Para terminar, quiero reseñar tres aspectos importantes que se derivan de este descubrimiento como son que las divisas de Tejada fueron transmitidas por línea de mujer al hidalgo Juan Antonio Velandia y Arellano. Que Belandia y Tejada, no sólo tuvieron el mismo origen sino que, siglos después de ser amojonadas por don Juan de Arellano siguieron como parte- particularizada- de un mismo señorío indiviso. Porque Tejada a lo largo de la historia fue respetada siempre -al contrario de Valdeosera- por los señores de los Cameros que nunca intentaron entramiento alguno por la fuerza en el señorío. Aunque también tengo que señalar al respecto que, en multitud de ocasiones, los ricoshombres entraban en las behetrías para poder orden en las disputas que se generaban entre los propios diviseros. Al margen de esto, Tejada (la verdadera casa de la que descendían los señores de Tejada y Valdeosera) no sufrió -aunque lo pudiera parecer- división alguna de su término hasta bien entrado el siglo XIX cuando Belandia se vendió a ciertos vecinos de la sierra en una época en la que se encontraban ya derogadas las leyes que mantuvieron durante generaciones la indivisibilidad del término. El tercer aspecto digno de reseñar, que siempre he defendido, es que Tejada evolucionó y ha evolucionado con el tiempo de forma que aunque todos los investigadores que se han acercado a su historia han considerado que el término lo gozaban los señores de forma indivisa, no fue exactamente así. Porque si bien el término se mantuvo indiviso, con seguridad hasta el XIX. Las rentas que generaba sí se encontraban, al menos hasta el siglo XVI divididas y privatizadas legalmente y cada señor tenía una porción diferente en función de los derechos acumulados. Razón por la cual don Juan de Arellano pudo particularizar- conforme a la ley- los derechos de su mujer sobre el señorío. La particularización en Tejada, puede entenderse también en Valdeosera, de divisas vinculadas en mayorazgo es un descubrimiento de una gran relevancia que modifica el paradigma conocido hasta la fecha y que demuestra que tanto Tejada como Valdeosera estaban en pleno proceso de descomposición durante los siglos XV y XVI, lo que generaba una gran indefinición en muchos aspectos que están por investigar. Lo que queda meridianamente claro es que Tejada y Valdeosera, siempre mencionadas en este orden, fueron dos señoríos estrechamente relacionados, seguramente porque pertenecieron a un mismo grupo familiar amplio, compuesto por hidalgos de la comarca que, en algún momento del siglo XVI, se descomponen y se separan, seguramente por intereses de los mismos señores que se dividen los términos en función de la proximidad que, como vecinos, mantenían con los propios solares.

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In memoriam, del señor de Tejada don José Manuel Espinosa Urzaiz, quien organizó el escudo de armas del Excmo. Sr. D. Antonio de Castro García de Tejada, previo a la concesión de la Gran Cruz del Mérito Civil y la Cruz de Oficial de la Orden de Isabel la Católica

Epílogo.

Los señoríos de Tejada y Valdeosera son dos verdaderas joyas que adornan la Rioja y Los Cameros. Bienes de interés cultural, histórico, antropológico y nobiliario. Dos restos arcaicos del feudalismo, dignos de mayor atención y necesitadas de seguir profundizando en su conocimiento, casi siempre encorsetado por el estudio de las cuestiones nobiliarias y heráldicas. Tejada y Valdeosera, esas dos ancianas señoras que presumen de viejas, son historia (desconocida en muchos aspectos) pero también misterio. La documentación que he encontrado, junto a la que me aportó don Romualdo Sáez Matienzo, ha demostrado algo que puede dejar muy tranquilos a los preocupados por la nebulosa que envuelve a los privilegios reales de su procedencia. Con privilegios reales o sin ellos, Tejada y Valdeosera (algunas veces mencionados como solares independientes. Otras, como si fueran el mismo señorío y casi siempre -en esta época- mencionados al unísono) eran ya en el siglo XV solares de hidalgos. Solares de hidalgos notorios reconocidos como tales por nobles y pecheros, monasterios, lugares, villas, ciudades y chancillerías. Y en el caso de Tejada respetado -además- por los todopoderosos señores de los Cameros que nunca intentaron contravenir, ni conculcar sus seculares privilegios, ni la integridad de su territorio.

Apéndice documental.

“Ejecutoria del pleito litigado por Martín Librán, vecino de Nalda (La Rioja) con el fiscal del rey y el concejo y pecheros de dicha villa, sobre su hidalguía”.
Archivo: Archivo de la Real Chancillería de Valladolid.
REGISTRO DE EJECUTORIAS, CAJA 962,26
1559
Pág. 5
Declaraciones:
Testigo, Juan del valle, vecino San Román de los Cameros, en el lugar de Vadillos, pechero, de 80 años, no era pariente ni deudo de Martín Librán. Dijo este testigo, preguntado por el pleiteante, que lo conocía desde hacía quince o veinte años y lo veía de vez en cuando en Logroño, donde tenía su casa y vivía con su esposa, hacía mucho tiempo; que también había conocido a Juan Librán, padre del contendiente, por haberse casado en San Román y vivir en esta villa durante quince años, que haría unos veinte años que había fallecido y su viuda continuó residiendo en San Román unos seis años más, hasta que se mudó a la casa del conde Aguilar, donde vivió muchos años más. Y que había conocido, también, a “Martín Sanz Peón, abuelo de Martín Libran, e padre del dicho su padre, el cual había conocido libre, viudo en la dicha villa de San Román por tiempo de veinticinco años, antes que falleciera, e que podía haber que era muerto cuarenta e cinco años” (otro testigo, más adelante dice que unos 50 años), poco más o menos, e que este testigo había vivido con un hijo suyo que se llamaba Sancho Librán que había sido consuegro del conde de Aguilar e que a la mujer del dicho Martín Librán no la había conocido…
El testigo tenía a Martín Librán y a sus ancestros citados, que como queda dicho había conocido, por hijosdalgo, de igual forma eran considerados en el pueblo de San Román y por todos los principales de aquella tierra y
“… se acordaba que el dicho Martín (Sanz) Peón, aguelo del que contendía, hera señor de los lugares de San Llorente e Bobadilla e tenýa vna hazienda con vna torre en Santa María, e la avía dexado al padre del que contendía, e que tanbién tenya señorío en Tejada e Valdosera, que hera çerca de la dicha villa de San Román, e que los susodichos avían sido avidos e tenydos por descendientes del Solar de Tejada e Valdosera, el qual en aquella tierra hera tenydo por solar de hijosdalgo conoçidos, e así lo avía oýdo deçir a muchas personas…”
Testigo Pedro del Sáez el viejo, vecino de Ajamil, hijodalgo, de 63 años.
Pág. 10
Así mismo, de ellos había oído que Martín Sanz Peón “… syempre avía estado (e) tenydo por hijodalgo e que avía sydo señor de la dicha Casa de Tejada e desçendiente de Valdeosera y tenýa él parte en ello, e les oyó deçir que aquellos sienpre avían sido avidos e tenydos por solares de hijosdalgo notorios, e que los que de ellos venýan e deçencían syenpre avían sydo hijosdalgo, e que no pechaban en pechos de pecheros, e que en aquella tierra avía avido muchos deçendientes de los dichos solares, que todos heran tenydos por hijosdalgo. E que este testigo avía vistos que el dicho aguelo del que letigaba avía sydo señor de la torre de Tejada e avía tenydo la renta de ella, e que tenýa devisas en Valdosera e que por ser aquello mayoradgo lo avía dejado y heredado Sancho Librán, hermano mayor del padre del que letigaba, que tanbién avía sido vecino de la dicha villa de San Román…”
Pág. 13
El mismo testigo.
Además, declaró que conoció a Martín Sanz Peón siendo ya viejo y viudo, vecino de San Román y señor de San Llorente, que haría cincuenta años que falleció, “que Martín Sanz tenía el sobrenombre de Peón, por una gentileza que había hecho en una guerra en Navarra, e que él oyó decir que el dicho Martín Sanz e su padre eran descendientes de la casas e solares de Tejada e Valdeosera que eran en aquella tierra e tenían parte en las devisas de Valdeosera e tenido parte de Tejada, e dijo que él había visto que Martín Sanz Peón tenía ganados mayores y menores, que los traía a pacer en el término de Tejada y se decía que la mayor parte de la torre del dicho lugar de Tejada era suya…”

Árbol genealógico de Sancho de Librán y su padre Martín Sánchez Peón.

1 Martín Sanz (Sánchez) Peón- Maria Sanz de Torre.
(Señor de San Llorente, Bobadilla etc.., con señorío en Tejada y Valdeosera)
2 Sancho de Librán *
(Señor de Tejada y Valdeosera de ¿San Llorente?- posible señor de Ajamil -etc..)
3 Juan de Arellano ——María de Librán
                                                        (Señora de Tejada y San Llorente, etc)

4 Carlos de Arellano Librán        4Juana de Arellano Librán       4 Isabel Arellano Librán
                                                           (Señora de San Llorente)         Juan Antonio Velandia
Antonio de Villodas
                                                                                                           5 Antonio Velandia Arellano**
                                                                                                                 Casilda de Frías Salazar
                 6 Íñigo Velandia Arellano y Frías                              7 Gaspar Velandia Arellano y Frías
(6y7Señores de Tejada y San Llorente)                                Leonor de Arce y Ceballos

8 Antonio Velandia Arellano y Arce / 9 Iñigo Velandia Arellano y Arce***
I marqués de Tejada de San LLorente
10 II Antonio Velandia Agurto Arellano
11 III Francisco Velandia Agurto Arellano
12 IV Fernando Velandia Araciel ****

*Aunque sabemos que su hermano Juan fue señor de San Llorente, la realidad es que no heredaron el señorío los hijos de éste sino de María hija de su hermano mayor Sancho de Librán.
**A partir de esta generación ver Ernesto Reinares Martínez, opus cit .P 257.
*** Sáenz Matienzo, Romualdo. Opus cit. P, 152.153. Donde se señala como los Velandia compartieron, al menos nominalmente, el título de señor de Tejada y San Llorente.
**** En 1788 todavía los dueños de Belandia seguían titulándose señores de Tejada y San Llorente, pues lo eran por derecho y porque Tejada seguía siendo el solar principal por su antigüedad y nobleza.

Notas.

(1) Simancas.: RGS,LEG,150002,283.
(2) Sáenz Matienzo, Romualdo. Antropología histórica de los señores de Tejada y Valdeosera. P, 142 y siguientes. Editorial Dunken. Buenosaires,2010.
(3) Opus cit, p150.
(4) Simancas.CRC,162,7.
(5) Sáenz Matienzo, Romualdo. Opus cit. P, 151. Doña María de Librán estableció en el estatuto de su mayorazgo una condición y un orden sucesorio singular. La condición era que quien heredara su mayorazgo, conformado realmente por bienes heredados de su padre (Librán) no de su marido (Arellano), debían mantener el apellido Arellano. Primero llamaba a suceder a su hijo mayor Carlos y sus sucesores. Si este moría sin descendencia, como sucedió. Debía heredarlo su hija segunda, doña Juana y tras ésta, no sus sucesores, sino su hermana pequeña, doña Isabel, y esta vez sí, a su muerte sus descendientes por vía de primogenitura: Los Velandia (Arellano) y Librán.
(6) Valladolid.: EJECUTORIAS,CAJA 1142,23
(7) Para el estudio de este particular en el solar de Valdeosera: Beltrán Onofre, Pedro Luis, Devisas e diviseros del Solar de Valdeosera. Ediciones Hidalguía, Enero 2012.
(8) Catastro del marqués de la Ensenada: Respuetas Generales. Vid: Resp. 9, en Tejada y Resp. 9, Belandia. Donde tratando las medidas de las tierras utilizadas en los mencionados términos. Responden cada uno por separado encontrarse ambos términos yndiviso.
(9) Valladolid, Registro de Ejecutorias. Caja, 283-47. 1513,3,12.
(10) Estepa Díez, Carlos, Las Behetrías Castellanas. T,I, p, 167-171. Junta de Castilla y León, 2003.
(11) Sobre la división del señorío, tras la particularización realizada por el matrimonio Arellano-Librán ver: Fernández de Tejada y Lerdo de Tejada, Martín, caballero de Santiago. Exp. Orden de Santiago, nº. 3028, Fol, 63. (Este dato me lo proporcionó don José María San Martín Pérez, Señor de la villa de Tejada e investigador riojano).

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